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Almeja japónica | Ruditapes philippinarum

La almeja japónica tiene una menor calidad que la almeja fina y la babosa. También es una almeja más barata, adaptándose así a la economía de cada persona. Aún así, su valor culinario es muy alto, y es un producto exquisito de fácil cocinado e intenso sabor.

Las almejas, al igual que los calamares o los pulpos, no producen ningún tipo de sonido, ni tienen oído ni gusto. La almeja gigante, (Tridacna gigas) puede llegar a vivir 200 años y a pesar 300 kg. Las almejas de agua dulce suponen el 90% de la biomasa en los lechos de ríos y lagos. Estas almejas filtran las masas de agua, por lo que son las más importantes depuradoras naturales de los ecosistemas acuáticos.

El consumo de mariscos, sobre todo bivalvos, está especialmente recomendado para llevar una dieta baja en grasas, sana, saludable y equilibrada.
Son productos fáciles de cocinar, que permiten su degustación con sencillas recetas.
Alto contenido en proteínas de alto valor biológico, aportando todos los aminoácidos esenciales.
Bajo contenido en grasas y colesterol.
Bajo contenido en calorías.
Aportan ácidos grasos esenciales, ayudando a disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Alto contenido en vitaminas A y B.
Alto contenido en minerales, sobre todo zinc, fósforo, hierro, yodo y potasio.
Ricos en hierro.